BLOGGER EN CONSTRUCCION
34 Años de Honor y Amistad Forjada en EMAVI
El tiempo pasa, pero los lazos que se crean bajo el rigor y el honor de la formación militar son indestructibles. Hoy, queremos celebrar una hermandad que nació hace más de tres décadas en la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez (EMAVI).
Fue un 4 de junio de 1990 cuando un grupo de jóvenes ingresamos a pagar el servicio militar, llenos de sueños, nerviosismo e incertidumbre. Las madrugadas frías, las formaciones interminables, el ruido de los aviones y el aprendizaje de la disciplina no solo nos transformaron como personas, sino que nos unieron de una manera inquebrantable.
EMAVI fue nuestra escuela de vida, donde aprendimos el verdadero significado de la lealtad, la responsabilidad y el trabajo en equipo. Allí, en medio de los desafíos, encontramos más que compañeros: encontramos hermanos.
Han pasado 34 años desde ese día. La vida nos ha llevado por caminos distintos, con diferentes rumbos personales y profesionales. Algunos en Colombia, otros, como yo, como emigrantes en otros países, pero hay algo que permanece: el chat grupal sigue activo y los encuentros siguen siendo sagrados.
Esta conexión es la prueba de que el espíritu del Soldado de infantería nunca se apaga. La amistad forjada bajo el uniforme es una amistad a prueba de tiempo y distancia.
¡Salud por esos recuerdos, por el servicio y por esta amistad que vuela alto como un T-37!
La Última Caminata de Civiles: Adiós a la "Pinta"
Fotos: El día de nuestra presentación en la EMAVI, junio de 1990.
Miren estas tres fotos. Es un tríptico que captura los últimos instantes de nuestra vida civil antes de que el uniforme nos definiera.
Entramos a la Escuela Militar de Aviación en junio de 1990 luciendo nuestras "mejores pintas" de la época: corbatas, chaquetas, jeans, camisas floreadas y zapatos relucientes. Cada uno de nosotros era un reflejo de su barrio, su ciudad, su estilo. Estábamos juntos, pero aún éramos un montón de individualidades.
Lo que ven aquí es la primera instrucción de marcha. Aún no teníamos el uniforme de fatiga, ni las botas, ni la disciplina. Estábamos aprendiendo a caminar como una unidad, a llevar un ritmo, a no pisarnos. Observen el contraste:
El Sargento al frente: La figura central de la primera foto, con su bastón de mando, tratando de imponer orden. Se veía frustrado, porque éramos un grupo heterogéneo intentando imitar un paso militar sin éxito. ¡Éramos un desorden sincronizado!
La ropa que jamás volveríamos a usar: Esta era la última vez que usaríamos esas prendas hasta la licencia. Esa corbata que llevas, ese pantalón de moda... todo iba a ser reemplazado por el verde oliva y la bota fuerte.
Los rostros de la incertidumbre: Aunque algunos intentamos sonreír, la mayoría estábamos nerviosos. Sabíamos que, después de esa caminata, venía el corte de pelo y la inmersión total. Estábamos dejando atrás a la familia, a la novia y la comodidad.
Estas fotos representan el último respiro de libertad y el inicio de una transformación que nos haría cambiar el look por el honor, y la individualidad por la hermandad. La caminata terminó, y al día siguiente, el civil quedó guardado en el baúl.
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| SIN SABER QUE NOS ESPERA |
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| 115 CIVILES |
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| EMPESABA LA AVENTURA |




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